Rosario Ganora

Terapia corporal
En las sesiones trabajamos con el movimiento, la respiración, la expresión y la percepción corporal. A través de estas herramientas, se abren posibilidades para liberar emociones, regular el sistema nervioso, aliviar malestares físicos vinculados al estrés, y sobre todo, cultivar una relación viva y amorosa con el propio cuerpo.
El cuerpo como memoria, lenguaje y camino.
Nuestro cuerpo ha experimentado toda nuestra vida. Guarda nuestra historia sentida:
la gestación, el nacimiento, el desarrollo, el crecimiento; también los placeres, los dolores, los vínculos, las emociones que atravesamos —e incluso aquellas que no nos atrevimos a sentir porque fueron demasiado intensas.
Según la vida que hayamos tenido, la cultura en la que crecimos, las situaciones que
atravesamos, los recursos que desarrollamos para salir adelante, y la imagen que
construimos de nosotrxs mismxs, el cuerpo sostiene y refleja esa historia.
Las emociones, las tensiones, los hábitos, los patrones, el carácter, lo excluido... todo eso se expresa, muchas veces sin que seamos del todo conscientes.
El cuerpo, con su memoria viva y sus registros, nos ofrece un camino directo hacia lo que somos. Nuestro organismo sabe el camino hacia la recuperación del bienestar integral.

“El cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta”
Antonio Damasio
¿Por qué el cuerpo es clave en la salud mental?
Sentirnos bien implica poder descansar, soltar tensiones, calmar la mente, registrar lo que nos pasa y encontrar formas de estar más presentes. El cuerpo es una vía directa hacia ese estado.
A través del movimiento, la respiración, el contacto consciente y la expresión emocional, podemos regular nuestro sistema nervioso, disminuir la ansiedad, reconocer nuestras emociones y aprender a habitarlas sin juzgarlas ni reprimirlas.
Cuando recuperamos la conexión con el cuerpo, recuperamos también nuestra capacidad de sentirnos vivxs, sostenidxs, enraizadxs.
El trabajo terapéutico corporal no busca sólo “entender lo que me pasa”, sino vivenciarlo, integrarlo y transformarlo desde dentro.
Este tipo de terapia no requiere experiencia previa ni habilidades especiales. Sólo ganas de escucharte, de sentirte y de iniciar un camino hacia una mayor presencia y bienestar.
